viernes, abril 03, 2009

Claudia (Sorry)

Y bueno, esto es una historia real, como dicen. De esas que uno debe contar a la luz de una fogata en el campamento nerd/cristiano de preferencia. Es la trágica, muy trágica historia, que me contó un amigo, su protagonista, al que llamaremos Eriksson sólo para no perder la pista a los personajes. Y si lees esto, Claudia, sabrás que él no es raro, que tuvo buenas intenciones, que sólo se puso nervioso porque eres hermosa y lo dejaste loco. A este amigo mío, le llegó transfronterizo y por lo mismo, un poco tarde, el April’s Fools.

Era una tarde calurosa de Abril, me decía Eriksson colgado de su cerveza, y enfrentado con la feliz perspectiva de salir de vacaciones y tener un chingo de ocio disponible, me fui a meter al centro comercial. Pero el subconsciente es traidor, viejo, traidor como personaje del génesis. Había algo de rencor en su voz, y no era nada nuevo, con una cerveza o dos, siempre se pone grosero, autocrítico. Le puse la mano en el hombro y le dije que a todos nos pasa, fuese lo que fuese, nada es irremediable.

Llamó al mesero a gritos y le pidió otra ronda, luego se me quedó mirando, se tapó los ojos con la mano, suspiró y dijo: Traidor, ya lo verás. Perdí el tiempo en las tiendas, buscando con qué entretener los días de ocio que me están esperando. Miré computadoras, ropa, vinos, juguetes y hasta los estrenos del cine. Ahí estuvo mi error, en el cine. Porque justo ahí, en la cafetería de enfrente, dulce mundo si los hay, estaba Ella. Y lo dijo con mayúscula Ella, sonreí, le di un trago a la cerveza. Lo conozco de casi toda la vida, y hace un par de años no lo oía decir Ella con mayúsculas. Anda viejo, le dije, un lío de faldas.

No, nada de faldas, dijo, unos pantalones negros, un delantal, cabello negro, sonrisa limpia, honesta y ojos grandes, delineados con negro, pálida. Ya sabes, como sacada del romanticismo. Sonreí, a mi amigo Eriksson le gusta la cuestión retro, del siglo XIX y cuando se da aires de modernidad, se atora con Tim Burton. Y fui a pedir un café, porque ya la he visto antes, porque cada vez que paso por ahí me fijo en ella y me imagino que quizá, tal vez un día y todas esas cosas. Pero no me lo sirvió ella sino su compañera, mientras yo le buscaba la mirada a esa que tanto me gusta aunque no la conozca. Le sonreí y acaso ella también a mí; pero su sonrisa es de esas que apenas se dibujan ya se han ido, nos miramos fijo a los ojos. Entonces empezó. Le dio de puñetazos a la mesa, se echó media cerveza en un trago, se limpió la boca con el dorso de la mano y se me quedó mirando. Ya sabes a qué me refiero, decían sus ojos.

Y lo sé. Hace muchos años, tantos que hasta pena me da contarlo, mi amigo era de esos tímidos crónicos nauseabundos. Es decir, le daba pena, le apenaba que le diera pena y tanta pena le daba gana de vomitar o desmayarse. Viejo, le dije, no puede ser, ¿a estas alturas?, ¿tú que ya no tenías alma porque no se quién se la llevó y el diablo a ella y la puta que los parió a todos?

Bueno, idiota, ¿y? A cualquiera le vienen esos ataques, esos momentos de idiotez, se traba la lengua, suda uno como puerco (más en abril) se le suben los latidos del corazón a los oídos y deja de pensar. ¿Así nomas?, le pregunté un poco burlón, porque había remordimiento en su voz. Así nomás.

Para entonces ya teníamos una botella de ron en la mesa, y por lo que me contaba, me imaginé que terminaríamos bebidos y hablando de mujeres.

Pues nada, volví a ser adolescente, quizá tenga que ver el concierto de Metallica, que haya pasado los últimos quince días escuchando esa música de entonces, cuando fuimos jóvenes. Y me dio por escribirle unos versos y dejárselos en la mesa a manera de propina y saludo. Ya sabes que entonces era un tímido crónico, asustado de las mujeres. Se llama Claudia, por cierto. ¿Claudia?, repetí con una risa entre dientes, pero Eriksson no hizo caso de la provocación. Versos malos, como siempre, ya vez que me da por escribir puras idioteces que no impresionarían ni al bufón más abyecto. Claro, claro, versos malos, como siempre por lo demás. Jódete, me contestó lacónico. Pero no hay nada malo en eso, le dije, ¿quién de nosotros no se ha humillado por una mujer? En esos casos todos somos adolescentes tontos.

Deja, que eso no es lo peor. Terminé el café, dejé mis versos con nombre, teléfono, un blog y todo lo que se me ocurrió para que me busque sin sentirse acosada. Entonces sí me reí con ganas. Jajajaja, ¿sin sentirse acosada? A estas alturas debe pensar que eres un pinche lírico esquizofrénico y tiene miedo, miedo del bueno. Seguro, carajo, seguro; pero si la vieras... Claro que la he visto, si no eres el único que visita el centro comercial, la cafetería, el mundo. Su voz es algo raro, ¿sabes? Me hace sentir distinto, demasiado viejo. A lo mejor es porque eres un viejo raboverde. Reí de nuevo mientras nos servía otro trago.

Y bueno, dejé mis versos malos, mis pistas, mi vergüenza, me levanté y me fui. Aquí es donde se pone grosero el asunto. Me acerqué a pagar el estacionamiento, en una de esas máquinas que detesto; llegué al auto, me arrepentí y decidí volver a recoger mis tonterías y pedirle una disculpa. Entonces me di cuenta... Yo seguía encantado con la anécdota, me reía sin tapujos, acaso deshinibido por el ron y las cervezas. ¿De que eres el lugar común más idiota y que nunca te va a sonreír de nuevo? Acompañé la pregunta con otra carcajada.

Sí, claro, pero a parte de eso, una tragedia más inmediata. Como aquella vez que choqué el auto al salir de un estacionamiento por estar nervioso, ¿te acuerdas? Y yo, pero claro que me acuerdo, imbécil, nunca le sacaste la abolladura al Chevy por penitencia. Y reí encantado. Sólo que ahora manejas un puto deportivo jajajajaja ¿le pegaste?

No, joder, deja que te cuente la historia ¿quieres? Me di cuenta de que dejé el boleto de estacionamiento en la maldita máquina de prepago ¿entiendes? Pinche subconciente traidor, poniéndome trampas, humillándome por adelantado. No sólo no puedo volver a poner mi jeta ahí en la cafetería sin morirme de vergüenza, tuve que poner mi jeta y decir: “joder, perdí el boleto”. En toda la vida no he visto o conocido a un sólo idiota que pierda el boleto de estacionamiento, hay que ser un idiota consumado. En eso tienes toda la razón, eres un idiota. Nuevas risas. Así que, no pude ir a disculparme, mis versos me pusieron en ridículo, ella nunca va a mirarme otra vez, perdí una lana y mucho tiempo en conseguir que me dejaran sacar el coche del estacionamiento. Decidí ponerle la cereza a su helado: y encima, quedará el registro perpetuo de tu pendejada en los anales del centro comercial, porque te toman datos, anotan las placas, sacan copia de la tarjeta de circulación y todo eso lo reportan y lo almacenan en una base de datos. Eres el imbécil perpetuo, infinito.

Eso mismo, me dijo vaciando su trago y moridéndose el labio al terminar; eso mismo, soy el fracasado más completo y estúpido que conozco, y mira que te conozco a ti, viejo. En eso tenía razón, la competencia entre él y yo es fuerte a la hora de hacer idioteces.

Al final me pidió que pusiera su estulta historia en mi blog, para aprendizaje e ilustración de todos los tontos del mundo. Dig deep and grow a pair, es su consejo para todos los que se hayan visto en su situación y el mío no difiere mucho.

Es una historia verdadera, le pasó a mi amigo a quien llamaremos Eriksson sólo por darle un nombre. Si lees esto, Claudia, Dolce Mondo, Perisur, no lo juzgues con dureza, sólo se pone nervioso. Pero es porque representas un sueño que creyó perdido, el de ser feliz.


Erick(sson) Miranda Velero

Durch Leiden, Freude

Abril 03 de 2009

22:17 Hrs.

8 comentarios:

Alvaro dijo...

Ahhh que mijo tan tonto...
Bueno, está bien, yo el otro día invite a cenar a una italiana y me dijo: Ahhhh.... ok. y se volteo como diciendo: "tengo que mirar para.... allá". pero lo importante es intentar (frase de perdedor) jajaja.

Meryone dijo...

los primeros años de la carrera tenía un amigo (todavía lo tengo, pero ya no hace esas cosas) que menos esa (no tenía coche, también es verdad) debió hacer todas las tonterías imaginables. todas. empezando por tirarse el café por encima cuando estaba una chica que le gustaba

a todo esto, no sólo tenía novia en paralelo, sino que es increíblemente guapo (y encantador)

estuve en la página de versol y tienen un libro de arte de las horas de ana de bretaña que puede ser una opción, aunque no sea el de moleiro... moleiro no tiene libro de arte hasta que no se les acaba la tirada de facsímiles

para la no-boda tengo un no-novio desde que el mundo es mundo. uno de esos amigos con los que todo el mundo piensa que estás saliendo (pero no). somos los dos demasiado poco propensos a emparejarnos como para casarnos de verdad, pero hacer una no-boda siempre está bien... además, está de acuerdo (hasta en los moleiros)

besos

Anónimo dijo...

No te sientas tan especial, yo tengo un amigo más imbécil que el imbécil aquél de tu amigo, al cual llamaremos Johnson, quien una vez, en un centro comercial de paseo con su nueva novia, un tipo le chocó casualmente el hombro por accidente y le sacó el boleto del estacionamiento del bolsillo de la chaqueta; mi estimado Johnsson lo sospechó, y segundos más tarde, cuando reaccionó buscando el boletito, volteó la cabeza para descubrir que el pillo aquél había desaparecido entre la muchedumbre, sólo para caer en cuenta de que, tarde o temprano, quedaría como el más grande imbécil al tener que realizar frente a su novia todo el show para poder sacar su carro de la plaza donde infelizmente departían.

káfe dijo...

madres jajajaja. buena anecdota.

Zenab dijo...

Tenía tiempiiisimo sin leer este blog.. Muy bueno por cierto!

Peterina dijo...

Yo creo que a la chica le sorprendió y le llegó más los versos que la idiotez que le paso (que de paso no es tanto!).
Yo como mujer no lo encuentro tan estúpido, solo pasó y yá.
En cuento a los versos, si me pasara eso (sean malos o buenos) sería lo más lindo de la vida.
Recuerdo que una vez me regalaron versos era adolescente y me fascinaron (era mi novio) ... PeRO Si mE LLeGaRan aHOrA ME mUEro, más aun, que hoy en día los hombres son muy fríos y frívolos.
Para tu amigo que olvide lo que pasó y siga jugándosela por la chica.
BuEnA SuErTe

Anónimo dijo...

Pues que puedo decir aparte de ¡ey!, reconozco aquella situación. toda...aunque más bien, es mi subconsiente quien quisera reconocerla toda, pero la realidad es otra. No, no la reconozco toda, solamente la parte de la idiotez de un cerebro obnubilado a causa de la terrible o grata noticia que debería de escuhar de los labios que permanecían sellados a causa del conflicto que se generaba en su interior. Un si o un no. Nervios, por lo que podría responder ella, nervios por lo que él creía la perfecta belleza que lo acompañaba a su lado en el chevy azul y que sólo puede causar más temblorinas en las manos y descuidos a la hora de salir de un blockbuster y golpear una columna. Ah! Pero, maldita la hora y maldita Ella, la otra, el Génesis del que se desprende el deseo reprimido y silencioso de un nuevo comienzo, pero el mismo lugar, Perisur, la misma casualidad o ¿voluntad?, la msima escena: de las sonrisas idiotas, el chit-chat, aunque aqui no hubo, y el nerviosismo a todo lo que da. Una silueta delgada que a lo lejos hace lo mismo que tú, se tapa la boca para que ese deseo no se materialize como deseo, se muerde los labios, porque tal vez tanta coincidencia sea de mala suerte y abandona el tan mencionado centro comercial con la esperanza a cuestas y otro atardecer más que le da directo a los ojos y al corazon que le dice vive!, no pierdas más el tiempo en imagenes y recuerdos, que no se te vaya la esperanza en esperar revivir la misma situación para tener un nuevo comienzo. Entendiste fuckin mal! Eso no era lo que yo quería decir...pero era, lo que yo quería imaginar.

Erick dijo...

Carnal: A huevo, lo importante es intentar!

Meryone: Caray, pero entonces para tu amigo, las tonterías eran algo charming. En cambio, para uno que es normalito y antipático...

Anónimo1: Bueno, pero las novias perdonan y dan apoyo ¿no? Hasta se transforma en una bonita anécdota. Por lo menos a mí, me hizo reír tu historia.

Kafé: Gracias! Por lo menos sirve de chiste.

Zenab: Gracias! Vuelve pronto! Tu blog también me gusta mucho.

Peterina: Bueno, creo que la continuación habla por sí misma. ¿Debería mi amigo darle a la señorita en cuestión todo esto en un sobre y de propia mano?

Anónimo2: Chale! Ya déjalo ir, fue hace muchos años. Y si acabó, debo decir, no fue mi culpa. ¿Quién escogió irse a buscar un nuevo principio en otros brazos? Ya hizo su cama, ahora duérmase en ella.