domingo, febrero 27, 2022

Im in it but it's empty (3)

"À la mystérieuse"
 
Hace unos meses que la inspiración no está precisamente al alcance de la mano. No obstante, en las últimas semanas adivino una suerte de circularidad en el tiempo y la experiencia. Hay quien más de una vez, se reconoce o se adivina en mis intentos de ficción. Nunca he sido capaz de responder con un sí o un no tajante. La ficción se nutre de la vida, pero no es su reflejo fiel. Así por ejemplo, hace meses estoy trabajando en un relato de aislamiento y distancia que ahora me ha vuelto a la cabeza de la mano de otras experiencias, que repiten esas ideas, les hacen eco. La experiencia entera me hace pensar en una rola particular de Rata Blanca, ¿cuántas experiencias diversas podemos haber tenido escuchando una misma canción? Así por ejemplo, Talismán es una de esas experiencias y es todas. Como dijo Borges: "en las letras de 'rosa' está la rosa / y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'". El mar de la memoria.



 
Im in it but it's Empty (3)
 
 
Cuando tenía veinte años, un amigo me ayudó a formar gusto musical. Teníamos en común el estudio de cosas que suelen verse como difíciles. Coincidimos en el centro de idiomas. A esa edad no es lo más común aprender la lengua de sitios que no van a visitarse en la vida. Los sábados, al terminar con las clases, salíamos a tomar una cerveza o, mejor, un whisky. De los bares nos movíamos después a su casa o a la mía. La música de moda no le hacía ninguna gracia. A mí tampoco. Lo suyo era un gusto definido, prefería el grunge. Lo mío era indiferencia por lo simple. Arturo hablaba con pasión de una banda en especial: Bush. Me fascinó la ambigüedad en sus letras. Y ver que Arturo era capaz de proyectar en esos intersticios cualquier preocupación emocional. Por alguna razón, aquella tarde, mientras escribía mi respuesta a tu primer mensaje, me puse a escuchar a Bush. Pensé en Arturo. Estoy seguro que él habría entendido de inmediato tu voluntad. Habría leído en tus escasas palabras con la misma fluidez con que leía esas canciones crípticas. Eché de menos su consejo. Eché de menos ese tiempo en que todavía no pensaba en pasado. La pasión era aun algo por descubrir. Ahora pienso en la pasión como una ruina. El coliseo romano, por ejemplo. Queda el vestigio, pero su experiencia es impensable. Ya no puede usarse para lo que fue construido.
 
 

 
No dejamos de ser amigos. Lo que pasó es que ninguno de los dos pensó que el centro de idiomas podía cerrar sus puertas. Que ya no nos veríamos todos los sábados. Que la repetición es un milagro.
 
Mientras escribo estas líneas, escucho a Bush. Arturo me diría que no hace falta este quebradero de cabeza. Acaso tuviera razón todos esos años atrás. Ahora estas líneas son tanto mi voluntad práctica como la recomendación profesional de la doctora. Quiero saber cómo responder a tus palabras. Cómo responder a tu mirada. Y que lo que mi mano desee, sea imagen en espejo de lo que la tuya espera. Leer la mente. Para ti es algo fantástico supongo, como sustraer los secretos más íntimos de alguien sin que pueda notarlo. Para mí es igual, pero no se trata de conocer lo que tú llamarías secretos, sino de entender lo que para otras personas es evidente. Desde mi perspectiva, lo que hacía Arturo con las letras de Bush era leer la mente. Alguna vez, invitó a una chica linda a comer después de clase. "¿Cómo supiste que aceptaría?", le pregunté. "Era obvio", me dijo, "¿no viste cómo nos miraba?". Estoy seguro de que vimos a la misma chica y la misma mirada. Pero lo que para él fue evidente, para mí sigue siendo un secreto. Que una mirada tenga un mensaje claro, transparente. Leer la mente.
 
 
* * *
 
 
Una mirada, un saludo, un gesto con la mano. Se trata de signos simples que pueden juzgarse desde la superficie. Sin mayor complicación. Pero a veces parecen llevar un sentido extra, una intención. El signo es, antes que nada, una proyección de quien lo lee. No hay signos en ausencia de lectores, con independencia de que alguien haya escrito o no. Este es el problema.
 
Tu mirada es para mí un problema de teoría de la recepción. No tiene valor alguno si la emoción que atisbo en tu mirada es algo que yo voy construyendo por encima. Una hermenéutica sobre el vacío. Quizá por eso pienso en esos años de música y de estudiar idiomas. Resulta que sólo en medio del malentendido las cosas superan o desbordan el límite del intelecto. No sé qué quiso decir el lyricist, si quería decir algo. Si las interpretaciones de Arturo tenían mérito o base. Cuando el mensaje es oscuro, nos involucra por completo.
 

Bad moon whine again
And she falls around me
I wanted you more
You wanted me less
I could not kiss just regress


* * *

 

Regresiones. Por ejemplo, si pretendiera ser poético o ridículo, pensaría como entonces, cuando era válido pensar o vivir de ese modo. Con la pasión de quien descubre. Del iniciado que escucha un lenguaje nuevo con toda su fascinante oscuridad. Pensaría como entonces: ¿qué estabas haciendo tú mientras yo escuchaba la canción que un día, este día, me haría pensar en ti? Ridículo. Estarías aprendiendo las primeras reglas de gramática. O las fórmulas básicas de la geometría. Preguntaría ¿qué haces tú ahora, mientras le busco sentido a un


Lo que nos separa es algo más que un obstáculo. Es una manera completa de vivir en el mundo, de estar determinado por nuestras perspectivas de lo que el mundo puede ser. Eso me hace desesperar.


Pero también, a veces, me emociona. Sería como robarle el fuego a los dioses. Como volar con las alas de cera que me heredó el ingenio de papá. Hasta el fracaso sería hermoso.


Si pretendiera ser poético.