martes, junio 05, 2007

Pregunta Cuatro: Un editor rechaza, con lujo de desprecio, un manuscrito suyo. Imagine sus reacciones y pensamientos.

Me veo en una sala de espera como tantas otras, me sudan un poco las manos y siento el estómago vacío aunque acabo de comer. La grosería del editor me parece humillante aunque es institucional en este país; me citó hace veinte minutos y no ha llegado. Eso, suponer que mi país es impuntual, es mi consuelo y mi escudo contra la posibilidad de malas noticias. Veo pasar al editor que cierra la puerta tras de sí, apenas escucho su voz displicente cuando dice: “en un minuto”.


Pasa aún media hora, es la definición más extraña de minuto que haya vivido. Cuando empiezo a pensar en que la comisión de metrología y normalización debería tener una policía secreta, el omnipotente abre la puerta y me invita a entrar. Le he confiado cuatro años de mi vida, la versión condensada de mis dolores y esperanzas, la botella al mar que espero llegue a algún sitio. Su cara me dice que, en algún modo, el pensó recibir un pañal usado.


Pablo, el odioso editor habla largo y tendido. En realidad no recuerdo su nombre, pero Pablo siempre me ha parecido odioso, con perdón del santo. Sus palabras, al principio, me parecen interesantes, después se vuelven indiferentes y, al fin, cuando ha hablado más de una hora, cuando ha agitado mi manuscrito por toda la oficina y señalado las marcas rojas de su miserable plumón como heridas en mis palabras, me siento ofendido, frustrado, enojado, vencido. Es un misterio, pero también me siento fuerte. Podría levantarme de mi asiento de niño regañado en escuela religiosa, arrancarle todo su poder a Pablo negándome a prestarle oídos, como él se negó a prestarme la sensibilidad que ahora dudo tenga. Podría saltar por la ventana, pues es evidente que mi botella no alcanzará el mar siquiera, que todo esto es un desperdicio. Pienso en Nietzsche, en Cristo en la cruz y hasta en aquél amigo al que dejé plantado una tarde lluviosa. Pero no hago nada. No soy el superhombre. Creo que el editor sabe lo que hace, no puedo perdonarlo. Entiendo a ese que tal vez, no era mi amigo.


El manuscrito me golpea el rostro en medio de estas reflexiones. Despierto y siento el frío en todo el cuerpo, el frío de la ira, de la venganza contenida. Me levanto rápido y me acerco demasiado al que me mira entre perplejo y despreciativo. Quiero que sienta miedo, que sepa que soy más fuerte, que lo odio y que acaso, antes de salir de su estúpida oficina, lo haré sangrar. Pero no hago nada de eso. Digo: “gracias por ser un hijo de puta”, con esa voz ronca que uso para insultos educados.Salgo de su oficina. Mañana pensaré en que tal vez haberle dicho eso, implique el aborto de mi carrera literaria. Mañana me imaginaré muerto antes de haber nacido en la república de las letras. Ahora camino por avenida Universidad y pienso que aún me restan cinco oportunidades. Cinco Pablos. Cinco hideputas. Cinco fracasos. Acaso un triunfo, acaso al fin el mar donde tirar mi botella. Sonrío, enciendo un cigarro y repito, entre dientes, “hijo de puta”. Imagino su escritorio en llamas, su cara hinchada a golpes. Lo que más me duele es que acaso él tiene razón.

11 comentarios:

Adriana dijo...

...Si gustas, puedo ayudarte a partirle la cara....

Con un blog tan bueno, ¿quién necesita un estúpido editor?, acaso no es mejor la publicidad de boca en boca?...

Quizás mañana seas más conocido de lo que esperabas..

Yo pienso que eres mejor escritor, que muchos de los que sí han escrito y publicado libros, y creo también, que en unos años tendremos la oportunidad de comprar un libro tuyo, y por supuesto, de que nos dediques tus lineas...

Saludos, mi escritor favorito!

Noelle dijo...

whoa qué vívido!! me sentí en esa oficina, con esa furia que tan bien transmitiste... y el final está genial, aunque no estoy de acuerdo. Escribes con mucho talento...
saludos!!

tu.politóloga.favorita dijo...

Yo no sé si el editor tenga razón o no; lo que sí sé es que a los Beatles los rechazaron ene cantidad de veces en las disqueras y ahora no hay ente que no los conozca.
En última instancia saca tu propia edición.
saludos!

Isa dijo...

no le hagas caso al editor, si tuvo tan poco respeto para contigo, no vale la pena. tranquilo q esa botella paseará por océanos :)

Alvaro dijo...

Imagina al Guasón hablando con Batman... ¿crees que el Guasón le diga algo coherente o bonito?.
Pero no es por eso que le da sus buenos golpes o lo maldice como cerdo.
Batman tiene la suficiente inteligencia como para ver que nada de lo que dice el Guasón es verdad, ¿no es asi Batman?

atte Robin.

Coffee Girl dijo...

Y aquí estaqmos, querídisimo vecino... está de más repetirte lo que pienso de tus letras, está de más repetir lo que los comentarios anteriores versan.

Sabes bien quien eres y lo mucho que puedes hacer. Sabes que por algún motivo sé que puedes hacer aún más.

Un beso enorme.

Marifé dijo...

Que hijo de puta sería ese Pablo!

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Definitivo amigo tutor,

USTED ES GENIAL!

Desde este lado del Mar Caribe
se le aprecia muchísimo.

Lilián dijo...

¿Existe acaso algo peor que las salas de espera?
No. Son son hoyos negros, sin más.

Baron D'Epinay dijo...

Excelente post. Me levanto y te aplaudo. Verás, la vida está llena de hijos de puta como él, que no llegarán a nada y como lo saben, menosprecian cualquier destello de intelecto o cualquier chispa de ingenio, ya que basta sólo eso para opacarlos, una chispa, un destello. Pero creo que es mejor con ellos en nuestro camino ya que nos obligan a ser mejores y estarnos superando cada vez que te dicen no, tal vez ya no con el mismo afán inocentón y limpio del principio, sino, al contrario, tratamos de superarnos lo mas que podamos para restregarles en la cara ese triunfo a esa persona que, antes altiva, ahora se arrastra para pedirte un favor.
Ánimo, hay que conocer el infortunio para saborear la gloria. Saludos!!

jo∂n w∂r dijo...

Buenooooooooooo nadie dijo que seria facil, asi que para adelante que faltan muchas cosas por hacer, anda si? y mas por escribirrrrrrrrrr!


Abrazzooooo!

Erick dijo...

Gracias a todos por las visitas y por darme existencia.

Adriana: Si, le apuesto a la publicidad de boca en boca, ojalá estés haciendo lo tuyo eh? Y que tengas boca de profeta, si así pasa, te juro un autógrafo!

Noelle: Gracias. Entre silencio, furia e imaginación, seguimos caminando.

Mifavorita: Jaja, seguro, edición de diez ejemplares por el doctísimo autor. Ojalá un día pueda decir con el cuarteto, que soy más grande que Jesús (por lo menos creo que soy de mayor estatura)

Isa: Imagino que sí pues, al menos ha llegado hasta ti y eso me hace feliz.

Carnal: La pura verdad. Eso es poner las cosas en perspectiva!

CffGrl: Me halaga la fe que me tienes. Y me da mucho gusto verte de nuevo por aquí, ojalá suceda más a menudo eh? Besos

Marifé: Si, gran hijo de puta el Pablo, además de cornudo!

Lilián: Si, tienes razón. Son el no lugar, la inexistencia transitoria con duración indefinida.

Barón: El peligro está en que, para demostrarle a seres abyectos de esa calaña nuestra superioridad, es necesario hablar su idioma y, por lo mismo, darle importancia a necedades.

Joan: Porque tú lo pides, querida Joan, siempre seguiré adelante! Besos y abrazos!