Tras largo silencio, recogimiento y meditación, para quienes extrañan (o no) este blog y a su hermanito menor, el podcast yonosevivir y las aberrantes reflexiones de exasperación filosófica que caracterizan a ambos, me complace anunciar que en breve aparecerá mi nuevo podcast: Vida Proterva. Meditaciones sobre la miseria, el dolor y el vano esfuerzo por encontrarle sentido a este desmadre vital. Noticias muy pronto.
Arte, Filosofía, Filodoxía, Anacronismos, Nostalgias, Desengaños, Ilusiones, Humor Negro, Crítica, Desubicación, Confusión, Extrañeza, Alienación, Ajeneidad, Incomunicabilidad.
viernes, noviembre 21, 2025
domingo, enero 01, 2023
martes, agosto 30, 2022
Ignorancia deseada
Así que cuando los objetos de esos deseos e inversiones pasadas no cumplen con su promesa y dejan de satisfacernos de inmediato, como se espera que hagan, deben ser abandonados, al igual que toda otra relación que haya producido un bang menos big de lo esperado.—Bauman, Zygmunt. Vida de Consumo.
viernes, julio 29, 2022
Una llave
- y la manecilla camina`
y cierra el círculo sobre nosotros:
y la eterna noche negra nos chupa como arena movediza; nos recibe totalmente -
sin una prórroga, ni un paracaídas, sin una llave para el cielo,
sin la postrera larga mirada.
Esto en el cuadernito aquél de poesía. Walter Benton. This is my beloved. Sin una llave para el cielo. Esa es la cuestión.
jueves, junio 30, 2022
Norwegian Wood: A medias vivo
En este pequeño mundo, la deformación es la premisa. La llevamos en nuestro cuerpo, al igual que los indios llevaban en la cabeza las plumas que indicaban la tribu a la que pertenecían. Vivimos en silencio para no herirnos los unos a los otros.—Haruki Murakami. Norwegian Wood.
martes, mayo 31, 2022
Cementerio
Le acude a la mente una idea que suena como una frase bíblica: bienaventurados los amnésicos, porque el pasado es dolor.—Faye, Éric. La intrusa.
viernes, abril 29, 2022
Fotografía
Loving you is like lifting a heavy stone. It would be easier not to do it and I’m not quite sure why I am doing it. It takes all my strength and all my determination, and I said I wouldn’t love someone again like this. Is there any sense in loving someone you can only wake up to by chance?—Jeanette Winterson. The Powerbook.
jueves, marzo 31, 2022
Testimonio de inquietud
Lo más verdadero siempre debe aparecer como una suerte de locura—en el mundo del disparate.
—Søren Kierkegaard. El instante.
En meses recientes he sentido esa inquietud vaga que es mezcla de emoción y terror, temor y temblor de posibilidad, de estar al borde de un abismo y no saber, pero tener que creer, sí, con fe verdadera, creer que uno puede volar o que no puede volar, creer que ha de precipitarse al vacío o precipitarse al infinito. Te miro todos los días o de vez en vez y me pregunto si hay algún modo auténtico de decir lo que quiero decir, un modo que no lleve a rastras las marcas de toda una cultura y sus perversiones. De encontrar palabras verdaderas o, por lo menos honestas. Acaso no sea sano mezclar pretensiones poéticas con avatares filosóficos y teológicos, pero me atrevo. Porque hay algo que quiero decirte y, conforme pienso en decirlo, menos me parece que valga la pena. No sé, siquiera, si puede ser dicho. Lo que sigue es el testimonio que ofrezco en este caso, ante la corte de la eternidad: testimonio inútil que nada puede probar y acaso precisamente por eso, el único que tiene algún valor, puesto que buscándote a ti con las palabras, me encuentro a mí mismo.
§1 Lutero/Kierkegaard. Dios no es mercader. Las obras son indiferentes para la salvación. Nos salvamos por la gracia. Tener fe en la gracia es el único mérito. Esto no hace inútiles o sin sentido a las obras. Las obras, en todo caso, son testimonio de la fe. Dar testimonio es decir la verdad con independencia de que el decir cambie la realidad. El testimonio es su propio fin. La fe exige actuar en consecuencia.
—Caravaggio—
§2 Wittgenstein. El amor y el dolor como emociones/experiencias subjetivas. Nadie más puede experimentar mi subjetividad. Es preciso creer. Expresar o transmitir el amor o el dolor exige adoptar un comportamiento que pueda ser interpretado como testimonio de esa emoción. El amor como emoción es una fe, puesto que nadie más puede sentir lo que yo siento. Las acciones que dan testimonio de mi emoción no son garantía de que mi emoción sea verdadera. Además, el amor no puede ser transaccional: el amor (como experiencia subjetiva) ajeno no se gana ni provoca con acciones, sólo se testimonia con ellas. En consecuencia, los actos de amor son inútiles. Uno actúa para dar testimonio del amor que siente a sabiendas de que el testimonio no demuestra nada. Actuar para provocar en otro la sensación, la palabra, la acción, es suponer que las obras tienen mérito. Es un intercambio y por lo tanto excluye la posibilidad de emociones. Si se actúa con expectativa, la acción no es testimonio de amor, sino ambición egoísta. La obra de amor debe emprenderse como testimonio, es decir, inútil, carente de expectativa.
§3 Kierkegaard. Mirarte al espejo y verte a ti mismo, no al espejo. El otro es siempre el espejo que está ante nosotros. El amado es espejo del amante. Cuando se actúa amorosamente, el énfasis no debe ser en el efecto que se produce en el otro, eso sería mirar al espejo. El amor exige actuar introspectivamente: puesto que amo, actúo en consecuencia, con independencia de que tú modifiques en cualquier sentido tu actitud o apreciación de mi persona. Actúo para dar testimonio de mi amor, no para ganar el tuyo. Actuar con la conciencia de ser un siervo inútil. Lo que hago no cambia nada, no produce nada, pero necesito hacerlo, porque mi fe/amor me obliga a hacerlo. Lo que hago por ti/para ti, podría hacerlo cualquier otro tan bien como yo desde el punto de vista externo y práctico. Mi amor no cambia tu vida, ni la mejora, ni la determina. Mi amor es la determinación existencial bajo la cual emprendo esta vida y de la cual doy testimonio. El amor ideal sería entonces el que existe entre dos personas que se aman y viven actuando constantemente en testimonio del amor que se tienen. Te abrazo no porque quiera un abrazo para mí, sino porque el abrazo es testimonio de que te amo. En sincronía actuarán siempre de la mejor forma. Reconociendo que el otro es el espejo por el que se conocen a sí mismos. No se trata de cambiar al espejo, sino cambiar aquello que se ve reflejado por el espejo; es decir, a uno mismo. El amor es introspección.
—Caravaggio—
§4 La fe es algo inquietante. El amor es algo inquietante. Propone una tarea enorme, una infinitud de responsabilidades y acciones que se deben acometer en bajo el sino de la inutilidad. Actuar porque se tiene fe, porque se ama. Quien actúa sin finalidad y sin expectativa parece estar loco. Quien actúa así, empeña la vida a sabiendas de que no hay ni puede haber recompensa. Exige todo y promete nada. Entregas para no recibir. El amor es inquietante. Por eso el amor se sublima, se excusa y falsifica, lo mismo que la fe, en las promesas abstractas y eternas, es decir, vacías. Toda promesa sobre el mañana y lo indeterminado es falsedad. Dice Kierkegaard: "Un jugador dice: mañana no volveré a la mesa de juego, ese está perdido. Otro dice, jugaré el resto de mi vida, pero no en este momento, ese se salva". Prometer amor para toda la vida o por la eternidad es, en el mismo sentido, extravío y perdición. La promesa válida, auténtica sería: te amaré ahora mismo. Toda la vida en el instante, en cada instante. Como un siervo inútil que no busca ni merece recompensa. Las promesas, las palabras, el lenguaje entero es abstracción, por lo tanto, anula al amor. El amor es inquietante porque exige silencio. Quien dice mucho está perdido. Tener fe no consiste en decir que se tiene fe. Tener fe es vivir cada instante como si aquello en que se tiene fe fuese verdad, con independencia de que lo sea o no; bajo la certeza de que no puede saberse si es verdad o no. La palabra es cobarde y es excusa, revela la propia incredulidad. El acto es testimonio fiel, pero se trata de un testimonio inútil pues aquello que proclama no puede probarse. Amar implica actuar aquí y ahora conforme al amor, con independencia de que el amor sea o no. Amor y fe: inquietud. No puedo saber si te amo, no puedo saber si me amas. Sólo sé que no puedo saberlo. El siervo puede ser sustituido, nunca es indispensable, pero sus actos dan testimonio de lo que es. Ni tú ni yo somos indispensables y cualquier otro podría hacer exactamente lo mismo por nosotros. Las obras no importan, pero son testimonio. Mi vida es, aquí y ahora, testimonio. Te busco para verme. Me veo para encontrarte.
domingo, febrero 27, 2022
Im in it but it's empty (3)
Bad moon whine again
And she falls around me
I wanted you more
You wanted me less
I could not kiss just regress
* * *
Regresiones. Por ejemplo, si pretendiera ser poético o ridículo, pensaría como entonces, cuando era válido pensar o vivir de ese modo. Con la pasión de quien descubre. Del iniciado que escucha un lenguaje nuevo con toda su fascinante oscuridad. Pensaría como entonces: ¿qué estabas haciendo tú mientras yo escuchaba la canción que un día, este día, me haría pensar en ti? Ridículo. Estarías aprendiendo las primeras reglas de gramática. O las fórmulas básicas de la geometría. Preguntaría ¿qué haces tú ahora, mientras le busco sentido a un
Lo que nos separa es algo más que un obstáculo. Es una manera completa de vivir en el mundo, de estar determinado por nuestras perspectivas de lo que el mundo puede ser. Eso me hace desesperar.
Pero también, a veces, me emociona. Sería como robarle el fuego a los dioses. Como volar con las alas de cera que me heredó el ingenio de papá. Hasta el fracaso sería hermoso.
Si pretendiera ser poético.
lunes, enero 31, 2022
Estaciones 2021
Pocas cosas disfruto más que hablar de libros, y cuando se trata de libros memorables, me gusta más. Así que, a la manera de Maimónides y para los perplejos que todavía no saben qué leer a continuación, para los que entran a la librería sin una carta de navegación o a la biblioteca echando en falta un mapa, para los curiosos y amigos, aquí van las recomendaciones basadas en la experiencia lectora de 2021. Dieciocho bellas postales de un viaje entre 108 libros, que comparto con la esperanza de que sean pretexto de muchas y felices lecturas, conversaciones, amistades, encuentros...
Por razones biográfico/emocionales, el libro del año es indiscutiblemente, Desmorir de Anne Boyer. Reconozco mi parcialidad y la celebro.
De manera un tanto más objetiva, no sé decidir entre estos tres:
De los memorables, va la lista:
jueves, diciembre 30, 2021
Consuelo y consejo
To insist on truth from temptation is insisting on too much; the temptation is a deceiver and a liar, who certainly guards against speaking the truth because its power is precisely untruth.—Søren Kierkegaard. The High Priest.
El punto es acaso muy teórico y muy etéreo. Prefiero bajarlo del cielo y aterrizarlo: ¿Con quién preferiría uno hablar para recibir consuelo o consejo en el momento de la caída o de la tentación? Una persona, que podría ser yo mismo, “cae” en la “tentación” de no ser fiel a sí mismo. Alcohólico, por ejemplo. O estudia una carrera que no le hace feliz. O encerrado en un matrimonio con violencia. O aferrado a un trabajo que paga bien, pero anestesia el espíritu. ¿Qué clase de persona estaría mejor calificada para darle un buen consejo o, en su caso, palabras de aliento y consuelo?
¿Es posible que alguien que no conoce el camino sea guía para los demás? Y, para seguir a Kierkegaard, ¿se debe el cambio en Valjean a su maestro? ¿O es Valjean quien se escoge a sí mismo? Lo cierto es que para Valjean, el buen monseñor Bienvenu es una interrogante, un salto de fe, que por ningún motivo y sin justificación de experiencia ni razón, elige perdonarlo y apostar lo poco que tiene a un Valjean que resista. Y ese acto de fe, parece suficiente para que Valjean, a su vez, crea que puede ser de otra manera, que no está destinado a ser el autómata que robó la moneda de cuarenta sous.
You who sympathize, show your genuine sympathy by not claiming to be able to put yourself completely in the other person's place; and you who suffer, show your genuine discretion by not claiming the impossible from the other.—Søren Kierkegaard. The High Priest.
martes, noviembre 30, 2021
This is my Beloved
Esa noche de nostalgia, leí el libro de un tirón, con una copa de vino bajo la luz mortecina de una lámpara. Lo leí en voz alta, disfrutando la experiencia de reconocer esas líneas familiares en su idioma original, jugando con la sonoridad y los sentidos adicionales del original. Lo cierto es que la revista moderna había empleado a un traductor impecable.
Dividido en tres partes, This is my beloved es un diario en verso libre que sigue a una pareja desde la primera felicidad hasta el abandono. Comienza con el retrato emocional del amor naciente, seguido por los meses largos de ausencia melancólica. Casi al final, hay esperanze en un un reencuentro breve que no es reconciliación ni despedida, sino reduplicación del abandono. Cierra con un breve epílogo en que el amante acepta que nunca conoció a quien amaba y acepta la presencia fantasmagórica de quien se ha ido, pero ya no podrá borrarse nunca. Acaso nos ha pasado a todos, pero, si tuviera que resumir mi historia, acaso sería en esos términos.
Que este breve resumen no llame a confusión, la pasión que describe Benton está muy lejos del ideal puritano idealizado y romántico que se esperaría del resumen que he propuesto. El amor que describe es, por decirlo de algún modo, anticartesiano, contratomista. Se trata de un amor hipocrático y pagano: donde el cuerpo es la expresión de la vida emocional. No hay pasión posible sin cuerpo, ni cuerpo sin pasión. Sospecho que estos poemas, así fuera incapaz de comprenderlos del todo, fueron la primera resquebrajadura en mi concepción católica, sacramental y descarnada de las emociones.
Y me pregunto entonces si mi vida tomó el camino que tomó porque leí a Benton o si, por el contrario, sigo disfrutando los versos de This is my beloved porque la vida me ha hecho apreciarlos. La pasión queda siempre a medio camino entre lo subjetivo y la construcción social.
Mientras leo, sospecho y casi temo que las líneas me hagan pensar en alguien. Una mujer en particular. Las imágenes se forman con la sombra del cuarto, como en un viejo tango. Leo unos versos y camino por París o Praga, en fantasma, con fantasma. Al final no somos sino siluetas pasajeras de sombra:
I walk alone. Slowly. No hurry. Nobody's waiting.
My love who loved me (she said) is gone. My love is gone.
La laterna magica me la presenta a ella, con sus azarosos ires y venires, tan efímeros e inesperados como los de la amada en estos versos. En lo más álgido de la ausencia, vuelvo a una noche en que vagué como herido de muerte pensando que nadie nunca podría curar mi angustia. Hasta llegar al consuelo de otro cuerpo que, con su nostalgia o desesperación se consoló también en el mutuo desconsuelo.
With what an alien sense my fingers curved about her breasts
and searched the tangled dark where love lay hiding!
I closed my eyes better to imagine you —
but the rehearsed body would not ratify the mind's deception.
Así puedo rastrear episodios y versos, uno por uno. Desencajándome del tiempo para visitarme y entenderme como los fantasmas que llevaron a Scrooge desde la amargura hasta la compasión. Esa misma noche, acaso por efecto de esta meditación emocional, soñé con ella. Sueño con su voz al otro lado del teléfono. Está triste y yo quisiera consolarla. Silueta de sombra, imagen que no se va...
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